miércoles, 3 de junio de 2015

Homofobia: más tolerancia en una sociedad hetero

Nos estamos despidiendo en la boca de Metro de Callao. Estamos abrazadas, riéndonos. Un grupo de chicos pasa los tornos. Uno de ellos se para y nos mira con una media sonrisa. Suelta la siguiente frase digna de aplauso en la cara: "¿Os podéis volver a besar? Es que nunca lo había visto en directo". 
Yo soy la que está apoyada en la pared, mi pareja todavía no le ha visto la cara, pero se gira y le llama gilipollas. Él se ríe, suelta algún comentario burlesco y se junta con sus amigos -están a unos pocos metros-. Se ríen y nos miran. Rocío se separa un poco de mí, está alterada, no entiende que haya gente así, mira al chico con odio. Él también nos mira. 
Rocío levanta la voz y le insulta de nuevo: "¿Se puede saber qué coño miras?". El chico replica: "¿Qué miro de qué? Miro lo que me sale de la polla. Tampoco hace falta que os pongáis así, joder". La discusión sube más el tono. Rocío está totalmente girada hacia ellos, mueve los brazos con brusquedad. Él también se pone agresivo, busca refuerzo en sus amigos. 
Mi pareja se acerca cada vez más a ellos. Yo intento que ella vuelva conmigo: "Rocío, mírame, va, pasa de esto". El chico dice la palabra "polla" por encima de sus posibilidades y escupe machismo ya hasta por las axilas. Se revuelve cada vez más. Incluso increpa a sus colegas: "Pero, tronco, si no les he dicho nada, joder. Voy a ir a partirles la cara. Me cago en la puta". Sus colegas le cogen por el hombro: "Va, tío, no merece la pena pegarlas. Son tías". 
Rocío sigue en posición defensiva. Le toco el antebrazo y volvemos a estar frente a frente. Nos reímos de la conversación que está teniendo el grupo de machirulos, les miramos. Yo digo algo que no recuerdo, bufamos. Las dos nos miramos y ponemos los ojos en blanco en una clara telepatía de "Machirulos de mierda". Hablamos de otras cosas, pero el tío no nos quita ojo. Parece que se van. El macho alfa en cuestión se gira por última vez y nos desea una feliz noche en un tono conciliador para que no parezca que su virilidad está herida. Nosotras le contestamos algo del tipo "Venga, a tu casa, gilipollas" y nos miramos mientras negamos con la cabeza. 
Rocío sigue ofuscada y entra en un monólogo que no deja polla alguna en la Tierra. Yo la miro y analizo la oposición de reacciones: ella dispuesta a coger un serrucho ahora mismo y yo apaciguadora con una visión a largo plazo basada en poner bombas los días festivos. Ella mata hoy, yo mañana. Lo que está claro es que, nos estábamos besando, y hemos acabado echando en falta una catana.

Sonia, estudiante de la Universidad Complutense de Madrid, cuenta esta historia sobre acoso por motivos de género y sexualidad. Sucedió en 2015, en España, donde hace ya 10 años que se aprobó la ley que permite el matrimonio homosexual.

Por este motivo el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, impulsor durante su primera legislatura de esta medida, hacía un balance del significado de la ley durante su primera década de aplicación en el Washington Post: "España está ahora entre los países más tolerantes del mundo hacia la homosexualidad", aseguraba, y añadía que, en este momento, todos los partidos políticos con representación "aceptan el matrimonio homosexual como algo natural".




En Europa, la legislación sobre el matrimonio homosexual la iniciaron los países bajos en 2001, seguido de Bélgica (2003) o la propia España (2005). 

Sin embargo, la toma de medidas políticas como la legislación del matrimonio homosexual es un mecanismo de sensibilización social importante, pero tal vez insuficiente si no se dan medidas que lo complementen. 


Lidia Mendieta, psicóloga y directora y coordinadora del Servicio de Atención a la Violencia Intragénero (SAVI), afirma “cuando salió la ley, removió muchas conciencias. Pero una vez instaurada se olvida. Es un hito político, se ponen la medallita y ya. Falta seguimiento”. Añade que estas leyes son beneficiosas pero que se necesitan mecanismos de sensibilización más continuos. “También es cierto que la gente está cada vez más sensibilizada, pero también porque lo ve en su día a día, no sólo por el matrimonio homosexual”.

En España, existen diversas campañas de colectivos de Lesbianas Gays, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales (LGTBI) que llevan a cabo una sensibilización continuada, al margen de las campañas políticas de los partidos españoles. Tenemos el ejemplo de la campaña llevada a cabo por Metro de Madrid en busca de sensibilizar a la población acerca de "la igualdad real" de estos colectivos.

Jesús Grande, presidente del Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM), confía en que en futuras ocasiones tanto las instituciones como empresas públicas o semi-públicas como Metro de Madrid consideren la oportunidad de lanzar este tipo de campañas "por el interés general" y coincidiendo con eventos como este o como la futura fiesta del Orgullo de este año 2015 que se celebra durante el mes de junio.

Esta empresa se ha visto envuelta en diversas polémicas a raíz de la circular interna descubierta en febrero de 2015 en la que se pedía a las personas revisoras en el Metro que revisara los billetes a personas homosexuales, mendigas, músicas, pedigüeñas y vendedoras, según informó en exclusiva la Cadena SER.

Asociaciones como COGAM llevan a cabo campañas públicas para visibilizar la libertad sexual y también la homofobia en España. El pasado 17 de mayo se celebró el Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia. Con el hashtag #StopLGTBfobia se convocó en Sol una batukada que celebraba el XXV Aniversario de la Despatologización de la Homosexualidad y para manifestarse en contra la LGTBFobia y los delitos de odio, según la página oficial de COGAM.

La abundancia de colectivos y campañas en España acerca de la sensibilización LGTBI se da porque este país es uno de los pioneros en temas de libertad sexual y de los más tolerantes de Europa y del mundo, según un artículo de El Confidencial publicado en 2013, en el que recoge datos del Pew Research Center de ese mismo año. En este estudio, el Pew reconoció que el 88% de la población española reconoce y defiende los derechos de los homosexuales.

Mapa que refleja la situación legal y de la política de derechos LGTBI en países europeos.


Lidia Mendieta asegura que, en las grandes ciudades, España sí es pionera en estas campañas de sensibilización, especialmente gracias a Internet. Sin embargo, defiende que hay amplios sectores de la población que tienen "determinadas ideologías que no toleran la libertad sexual".


Es en ese momento cuando entra en escena la religión; en el caso de España la católica como religión mayoritaria. Aunque no exista una gran visibilidad sobre la homosexualidad en muchas comunidades religiosas, lo cierto es que muchas de ellas ven la necesidad de abrir un debate en esta dirección.

Michael, pastor anglicano en Madrid, defiende que "en la Biblia no hay fundamento para condenar este tipo de relaciones" aunque entiende que depende de "la lectura que se haga". Durante las segundas jornadas sobre Fe, Orientación Sexual e Identidad de Género, organizadas por distintas comunidades religiosas y asociaciones LGTBI, este pastor pedía respetar estas relaciones afectivas "siempre que haya un compromiso serio entre estas dos personas de amarse y respetarse para toda la vida".

Renato Ling, teólogo danés, asegura que "no hay ningún antecedente bíblico" que ataque las relaciones homosexuales, sino todo lo contrario. En su opinión, la relación entre Rut y Noemí aparece como de un "amor espiritual" tan fuerte como el de cualquier otra pareja y termina: "Rut amaba Noemí como Adán amaba a Eva".


Grabado que muestra la escena en que Rut decide quedarse junto a Noemí

Un concejal madrileño nos cuenta como, durante una boda entre dos mujeres que celebró en su Ayuntamiento, la abuela de una de ellas lanzó sus preocupaciones al representante público acerca de la concordancia de lo que su nieta estaba haciendo con lo que promulga la biblia. En ese momento, el edil mencionó este pasaje ante la sorpresa de su vecina que dijo "si sale en la biblia me quedo mucho más tranquila".

A pesar de estos casos concretos, la opinión eclesiástica mayoritaria no coincide con la tolerancia. En palabras del obispo de Alcalá de Henares, Antonio Reig Pla, "aquellas personas que piensan desde niños que tienen atracción hacia las personas de su mismo sexo y a veces para comprobarlo se corrompen y se prostituyen o van a clubs de hombres nocturnos. Os aseguro que encuentran el infierno".

A pesar de las trabas impuestas por el catolicismo, otro país eminentemente católico, como es Irlanda, aprobó el pasado 22 de mayo un referéndum en el que se legalizaba el matrimonio entre personas homosexuales. Irlanda se configuró así como la primera nación que lleva el asunto del matrimonio gay a las urnas, en las que primó el “sí” a las bodas homosexuales en un 62,1%, según datos de The Guardian.

La iglesia católica fue uno de los actores conflictivos en este referéndum, como reflejan las declaraciones del arzobispo Eamon Martin días después de la victoria del sí: "la victoría del sí es una derrota para la humanidad", afirmó, para después añadir que Irlanda está "de luto" después de esta decisión.

Precisamente en el año 2013, ocho años después de la aprobación en el Parlamento español del matrimonio homosexual, el antiguo presidente de la Conferencia Episcopal española, Rouco Varela, pedía al Gobierno la reforma de esta ley para "restituir a todos los españoles el derecho de ser expresamente reconocidos por la ley como esposo y esposa y proteger adecuadamente el derecho de los niños a tener un padre y una madre".

La psicóloga Lidia Mendieta comenta que, a nivel de consultas, hay "muchísima gente con problemas para aceptarse a sí misma por culpa de la Iglesia católica". De acuerdo con su experiencia, la religión hace que la persona "no se acepte" y piense que su orientación sexual "es un pecado".

Otro sector de presión para el colectivo LGTBI se encuentra en el núcleo familiar. Según Mendieta, la familia constituye en muchos casos un factor determinante para que una persona LGTBI se sienta discriminada: “existen muchos casos de familias muy represivas que no lo admiten y quieren que sus hijos e hijas vayan a un psicólogo para que les cure”.

Para la psicóloga, los principales factores de opresión son, además de la familia, “estamentos sociales con poca formación, sin estudios, de culturas muy represivas. El trabajo a veces también, sobre todo en profesiones delicadas como médicos, profesores, psicólogos… todo lo que tiene que ver con el tema de salud. Salir del armario ahí es muy complicado”.

En el caso del mundo árabe hay muchos países como Líbano donde el acto sexual entre hombres está considerado un crimen. No así las relaciones afectivas entre mujeres. Según su código penal, "cualquier relación sexual contra natura estará castigada con más de un año de cárcel".

Países donde la homosexualidad es ilegal. Cabe destacar la excepción de Mozambique donde ha sido despenalizado.


En diciembre de 2012, una familia libanesa fue detenida en la frontera entre Rumanía y Bulgaria cuando trataban de introducir a su hijo, de 15 años y homosexual, en el Líbano. Su intención era que Nasser, que así se llamaba, se casase con una mujer después de que éste hubiera huido hasta Alemania para "liberarse del cerco familiar" donde para él, salir del armario había sido "una pesadilla".

Para describir la relación con sus familiares basta con mencionar el proceso de secuestro durante el cual su padre y dos de sus tíos, una vez localizado, le rociaron con gasolina bajo la amenaza de prenderle fuego y después lo metieron en un coche.

En la ciudad de Tepic, en el estado mexicano de Nayarit, Víctor Ortega Dueñas, homosexual y que ahora tiene 30 años, logró la custodia de su hijo después de que su familia política le impidiera verlo bajo ninguna circunstancia. Ortega, que tuvo una relación con María, la madre del niño, descubrió su orientación sexual de una forma repentina y cuando su pareja en ese momento había quedado embarazada.

Su relación en todo momento fue buena y acordaron que el padre visitase a su hijo cuando quisiera, pero su mujer sufrió un cáncer de tipo muy agresivo y, después de fallecer, sus suegros en aquel momento sacaron al niño del colegio, lo alejaron de él y le impidieron verlo. Unos meses después la justicia mexicana le otorgaba la custodia al padre. Se trata del primer caso en que un juez otorga este derecho a una persona homosexual en México.

Otros países del sur presentan una situación mucho más complicada para las personas no heterosexuales. En Angola, mantener relaciones sexuales con alguien del mismo sexo puede desencadenar una libertad vigilada, arresto domiciliario o incluso el ingreso en un manicomio criminal.

Yahya Jammeh
En otros países como Gambia, el propio presidente del país lanza advertencias directas contra la población homosexual: les advierte de que no visiten su país si no quieren "arrepentirse de haber nacido". Yahya Jammeh va incluso más allá y afirma que "la homosexualidad está en contra de la humanidad".

Según el estudio State-Sponsored Homofobia, publicado por la International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Association (ILGA) en mayo de 2015, la homosexualidad continúa significando la pena de muerte para muchas personas en varios países, especialmente en el Mundo Árabe. Irán, Mauritania, Arabia Saudí, Sudán y Yemen además de Iraq donde aunque no está reconocida oficialmente, se aplica de forma extendida este 'castigo' son algunos de ellos.

Además, en doce de los estados del norte de Nigeria así como en la zona sur de Somalia también se han dado casos de sentencias de pena de muerte por mantener relaciones con personas del mismo sexo, y aparecen mencionados Afganistán, Pakistán, Qatar y las zonas controladas por el llamado Estado Islámico o Daesh.

Un caso llamativo es el de el colectivo transexual en Kingston, la capital de Jamaica. Invisibilizados durante años e incluso criminalizados - una de las leyes coloniales que aún se mantiene castiga la práctica del sexo anal -, los travestis y transexuales jamaicanos sufren un alto nivel de homofobia que se ha multiplicado en los últimos años gracias a la 'ayuda' de las redes sociales, donde muchos de los agresores cuelgan vídeos donde agreden o insultan a estas personas.

Un grupo numeroso de ellos se unió hace varios años y se juntaron en los canales de recogida del agua de lluvia. ¿El motivo? Huir de estas agresiones y de la persecución, con la consecuencia de la falta de un techo sobre el que resguardarse o las mínimas condiciones de higiene y alimentación.



Mientras tanto, en el último año la homosexualidad ha sido despenalizada en algunos países como Mozambique, se ha legalizado como mencionábamos antes el matrimonio homosexual en Irlanda. En más de la mitad de los países latinoamericanos el matrimonio o la unión civil no está permitido, con excepciones como Uruguay y México, entre otras. La pionera en la región latinoamericana fue Argentina, que en julio de 2010 habilitó por ley el matrimonio homosexual. 

Las legislaciones a favor de la tolerancia como el matrimonio homosexual se van abriendo paso por todo el mundo, pero aún queda mucho camino por recorrer ante la necesidad de un mayor número de campañas de sensibilización que normalicen que parejas como Sonia y Rocío puedan expresar su libertad sexual en público sin ser acosadas.